Centro de salud actur oeste

Becky G, KAROL G – MAMIII (Video Oficial)

Las opiniones de los 76 profesionales de la salud que participaron en las sesiones clínicas acreditadas por el DPC se enviaron a través de un chat de texto. Sus opiniones sobre el uso de la LS en la enseñanza se recogen en las Tablas 2 y 3. Sus respuestas sobre lo que ofrece el entorno virtual y su comparación con otros métodos de enseñanza presencial y a distancia se recogen en la Tabla 4. Por último, sus respuestas sobre los puntos fuertes y débiles de los SL se muestran en la Tabla 5.Tabla 2

BMC Med Educ 12, 30 (2012). https://doi.org/10.1186/1472-6920-12-30Download citationShare this articleAnyone you share the following link with will be able to read this content:Get shareable linkSorry, a shareable link is not currently available for this article.Copy to clipboard

Ingrid Bergman en Europa 51

reforzar la transición psiquiátrica de la pediatría a la edad adulta. Se trata de una clara necesidad para los especialistas, que consideran que «una formación reglada en Medicina del Adolescente», según explica a Redacción Médica María Isabel Lostal Graciasespecialista en Pediatría en el Centro de Salud Actur Oeste de Zaragoza y secretaria de la Junta Directiva de la Sociedad de Psiquiatría Infantil de la Asociación Española de Pediatría (SPI-AEP). Según Lostal Gracia, «hay que conseguir que en esta etapa de cambio los adolescentes reciban una atención médica de calidad y sin interrupciones».

Y esto es importante porque, como afirma Lostal Gracia, «los adolescentes tienen unas características peculiares con diferentes patologías que deben ser tenidas en cuenta debido a los importantes cambios que experimentan en este periodo, tanto físicos y psicológicos como sociales y conductuales». De ahí que «los médicos que atienden a estos pacientes deben tener esa formación reglada y orientada a la patología psiquiátrica, además de otras áreas como la sexualidad o las conductas de riesgo, por ejemplo».

CRY MACHO tráiler

El tratamiento farmacológico es el estándar para el manejo de los pacientes deprimidos en atención primaria, incluyendo aquellos que sufren síntomas menores o menos graves. Aproximadamente el 70% de los pacientes con un trastorno del estado de ánimo en la atención primaria española reciben psicofármacos [8]. Un reciente meta-análisis demostró que el efecto de los antidepresivos es inexistente o insignificante entre los pacientes deprimidos con síntomas leves o moderados [9]. Las recomendaciones de las guías clínicas para la depresión aconsejan el seguimiento activo de los síntomas [10] o estrategias de colaboración con servicios especializados y un modelo escalonado de atención [11] en el que los tratamientos psicológicos desempeñan un papel crucial. En general, las intervenciones psicoterapéuticas tienen como objetivo ayudar a los pacientes a identificar cómo los factores pasados y presentes pueden contribuir a su depresión y enseñarles a enfrentarse eficazmente a estos factores. Varios estudios sugieren que los pacientes prefieren los tratamientos psicológicos a los fármacos [12,13].

La terapia cognitivo-conductual (TCC) ha recibido un fuerte apoyo en el tratamiento de la depresión [14]. Una reciente revisión sistemática basada en 11 ensayos controlados aleatorios (ECA) con 1.511 pacientes sugiere que no hay diferencias en los efectos del tratamiento de los antidepresivos de segunda generación y la TCC, ya sea sola o combinada [15]. Sin embargo, las terapias psicológicas siguen siendo de difícil acceso, especialmente en la atención primaria, debido a la falta de profesionales altamente capacitados y cualificados [16]. Las terapias psicológicas informatizadas ofrecen una alternativa para superar las barreras de accesibilidad y reducir el estigma asociado a los tratamientos en los entornos de salud mental. Las intervenciones por Internet han demostrado su eficacia para la depresión [17]. Además, los programas de TCC en línea para la depresión, la fobia social y el trastorno de pánico se han clasificado como «bien establecidos» siguiendo los criterios de la American Psychological Association para los tratamientos con apoyo empírico [18,19]. Las evaluaciones de coste-eficacia son todavía escasas, pero las pruebas disponibles sugieren que los tratamientos de TCC en línea son rentables en comparación con la ausencia de tratamiento o la TCC presencial [20,21].

Ator Rodrigo Sant’Anna é internado com Covid-19 em hospital

En este trabajo abordaremos el uso del litigio estratégico para acceder a los servicios de salud desde una perspectiva ética, considerando aspectos de justicia y justicia distributiva. El litigio ha sido una estrategia a la que han recurrido individuos y grupos, incluyendo movimientos de base y titulares de cargos públicos en el poder judicial y legislativo, en un esfuerzo por lograr alguna forma de justicia sanitaria tanto a nivel individual como social. Esto ha incrementado el papel de los tribunales a la hora de presionar la capacidad del órgano ejecutivo para gestionar el sistema sanitario, especialmente en aquellos países con sistemas nacionales de salud pública y un entramado de políticas para garantizar el acceso a los servicios sociales. Los estudiosos sostienen que los tribunales señalan los fallos políticos y la mala gestión del ejecutivo a la hora de defender los derechos sociales, lo que permite un vacío que será llenado por el poder judicial.

La ambigüedad del impacto de los litigios en la atención sanitaria plantea cuestiones sobre los beneficios del litigio estratégico en la salud pública mundial en términos de acceso a la justicia por parte de un solo individuo y de la justicia distributiva creada por las estructuras socioeconómicas y políticas. Por ello, ésta es la pregunta central de este trabajo: ¿es el litigio estratégico un aliado o un enemigo de la salud pública mundial? Nuestro objetivo no es presentar una respuesta afirmativa o negativa a esta pregunta. Tal vez esto sólo sería posible en un relato abstracto, pero exigiría que uno escogiera un bando en su enfoque de la justicia, eligiendo entre quién o qué tiene prioridad: la necesidad de un solo individuo o el mantenimiento del cuerpo social priorizando lo colectivo. Como no descartamos las necesidades sanitarias del individuo ni la necesidad de un sistema sanitario público sostenible, no propondremos un enfoque abstracto, sino que guiaremos nuestro relato a través de ejemplos concretos de litigios estratégicos y sus consecuencias. Así, sostenemos que los litigios en el ámbito de la sanidad deben considerarse de forma diferente en función de la realidad y de las leyes locales (o de la falta de ellas) de cada zona concreta. La realidad de un país y sus leyes relacionadas con la sanidad requerirían diferentes formas de abordar los litigios como estrategia positiva o negativa para el acceso de las personas a la sanidad y la justicia distributiva.